lunes, 11 de junio de 2012

Crónica de la Presentación en Madrid de la saga completa.

El fin de semana del 8 y 9 de junio estuve en Madrid para la puesta de largo de la saga completa Íroas, Hijos de los Dioses. Dos entidades con mucha fuerza, la capital de España, como ciudad, y la Casa del Libro, como punto de encuentro, me dieron la bienvenida. 

Era mi primera visita a Madrid (una vez había pasado por allí en tren pero sólo fue eso, pasar de largo), y naturalmente no podía faltar la típica foto frente a la Puerta de Alcalá. 



En los minutos previos a la presentación estaba muy nervioso, como me ocurre siempre. Es algo que no puedo evitar, y algo con lo que deberé lidiar en todas mis presentaciones, pues forma parte de mi forma de ser. 
Tenía ganas de hacerlo muy bien, que los asistentes disfrutaran al máximo y que no se sintieran defraudados. No en vano habían acudido gente de lugares tan lejanos como Córdoba (como es el caso de Enrique Cabrera  o Diana Bella) y la responsabilidad es algo que nunca me ha gustado rehuir.



Me presentaba Víctor Manuel Valenzuela, un escritor con una alta capacidad intelectual. Su obra, Los Últimos Libres, es una buena muestra de ese intelecto. Su calidad humana me tranquilizó y creó el ambiente perfecto para comenzar la presentación de la mejor manera. 



El público asistente, aunque no numeroso, sí que acompañó de una manera soberbia; el debate final fue de lo mejor que he visto en mis presentaciones hasta ahora. Gente muy ávida de conocimiento y con muchas ganas de participar. 



Acompañé la presentación con un montaje en PowerPoint; había mapas, artefactos arqueológicos y fotos diversas que creí oportuno mostrar a través de imágenes. 


El debate fue muy interesante; temas como si la Atlántida pudiera estar situada en Andalucía, la diversidad del mito, temas de antropología e incluso el complejo tema de si un pseudónimo es bueno o no, fueron analizados entre todos y las diversas opiniones convirtieron ese debate en algo muy gratificante para todos, yo el primero. 



Después, tras la charla y el debate posterior, vinieron las firmas y fotos con los amigos asistentes; en la siguiente instantánea junto a Juan Castillo: su opinión sobre convertir su nombre en John Castle causó admiración por la dificultad de no confundirle con el protagonista de la serie televisiva del mismo nombre. 



Alejandro Ferrero, autor de la excepcional novela Fragmentos de una especie ya extinguida, estuvo soberbio con sus aportaciones al debate. Nani Partida y Nouty destacaron por su simpatía y sencillez, además de demostrar unos buenos conocimientos de la saga, Íroas, Hijos de los Dioses. Y por Mayka Orellana, por su apoyo constante, no puedo dejar de sentir un profundo agradecimiento. También estuvo Alberto González, futuro autor de la editorial Nowevolution, y de quien tengo ganas de leer esa opera prima.



Acabada la presentación me fui a la Feria del Libro; allí tuve el inmenso placer de poder dialogar con Anne Smith, autora de la obra Memorias de una Prostituta y de la que me dedicó un ejemplar. La foto de rigor tampoco podía faltar.




No podía terminar esta crónica sin agradecer a la gente de Madrid el trato que me dispensaron: jamás me sentí tan bien acogido y sentí tanta calidez por parte de otras personas. Gente buena y mala hay en todas partes y desde Cataluña siempre se ha visto a la capital de España con cierto recelo: nada como comprobar in situ que el ser humano es mucho más excepcional y maravilloso que las múltiples barreras culturales o políticas pretenden demostrar.
Me llevo un recuerdo estupendo y unas ganas locas de volver otra vez. 

¡Hasta siempre, gente de Madrid!